Dmitry Kovtun, acusado de asesinar a un disidente ruso, muere a los 56 años

En 1978, se dijo que Georgi Markov, un disidente búlgaro, fue pinchado con un paraguas con la punta envenenada en Londres con la connivencia de la KGB. El Servicio de Seguridad Federal, el sucesor de la KGB, estuvo implicado en los envenenamientos posteriores de los críticos de Putin.

El Sr. Litvinenko estaba investigando la muerte de Anna Politkovskaya, una periodista rusa, que fue asesinada a tiros en su edificio de apartamentos en Moscú el mes anterior a su muerte.

En 2016, luego de una prolongada demanda de respuestas de la viuda del Sr. Litvinenko, el juez Robert Owen, quien desde entonces se había retirado del Tribunal Superior Británico, emitió una conclusión inequívoca: “Estoy seguro de que el Sr. Lugovoy y el Sr. Kovtun colocaron el polonio 210 en la tetera del Pine Bar el 1 de noviembre de 2006. Estoy seguro de que lo hicieron con la intención de envenenar al Sr. Litvinenko”.

El juez Owen también concluyó que la evidencia “establece un fuerte caso circunstancial de que el Estado ruso fue responsable de la muerte del Sr. Litvinenko” y que la operación del servicio de seguridad “probablemente fue aprobada” por el Sr. Putin.

El año pasado, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos dictaminó que Rusia era responsable del asesinato.

Dmitry Vladimirovich Kovtun nació en una familia de militares el 25 de septiembre de 1965 en Moscú. En la década de 1980, asistió a la Escuela de Comando Militar Superior de Moscú, donde entre sus compañeros de clase se encontraba el Sr. Lugovoi. Después de graduarse, sirvieron en la novena dirección de la KGB, que era responsable de proteger a los altos mandos del Kremlin.

Si bien el Sr. Lugovoi se convirtió en una figura pública como miembro del parlamento ruso, se sabe mucho menos sobre la trayectoria profesional del Sr. Kovtun después del colapso de la Unión Soviética.

Él y su esposa nacida en Alemania, Inna Hohne, se mudaron a Hamburgo, donde luego solicitó asilo político. La pareja se separó y él regresó a Moscú como consultor de negocios después de haber trabajado como mesero y, según se citó a Hohne, aspirar a actuar en películas pornográficas.